
Hay quienes sostienen que la Posverdad es sinónimo de mentira, fraude, engaño con respecto a los mecanismos de manipulación ideológicas, practicadas por los grupos hegemónicos. Otros consideran que se trata de un fenómeno que responde a nuestra posmodernidad, el fin de los relatos y de las certidumbres. La relatividad de la verdad, en tanto que el hecho ocurrido importa menos que su interpretación . Hoy en día se construyen relatos que responden a las percepciones, intereses y creencias de quienes los narran . Así sobre hechos realmente ocurridos (guerras, incendios, partidos de fútbol) estas narrativas serán aceptadas o rechazadas en tanto coincidan con las percepciones los intereses y las creencias de los receptores. La posverdad es la manipulación que se señala como la falta de verdad al observar la comunicación de un hecho, es fruto de incitaciones emocionales y no de una ponderación sensata de los datos de la realidad. Un ejemplo de coyuntura es el de la noticia que nos vendió Diario La Nación sobre: «María Eugenia Vidal fue a hacer las compras a Coto» , todos sabemos que fue una puesta en escena, pero a los creadores no les importa porque lo que quieren es la representación de un político siendo humado. La política se vuelve espectáculo , hasta le buscamos a los políticos que sean buenos actores.
Así es como en la comunicación política y periodística se apela a la emoción y a los sentimientos para convencer al público sobre un asunto ,pero no apelando a su razón o postura crítica de las cosas. Debemos ensanchar los horizontes de la racionalidad, es decir, hacer uso amplio de la razón, ser buscadores de la verdad.
